El verano se acabó

El verano se acabó

El final del verano ha llegado y, con él, se han acabado nuestras vacaciones. De nuevo de vuelta a la rutina diaria, a los madrugones, a las compras estresantes, a la elección de horarios y a tantas otras obligaciones de la vida cotidiana.

La vuelta al cole, una puerta abierta a mil posibilidades

Aunque no podemos hacer nada para evitarlo, sí que está en nuestra mano interpretar el inicio del curso escolar como una puerta abierta que nos ofrece muchas posibilidades. Pensemos que es una oportunidad para el cambio, para aprender de los errores e intentar mejorar la experiencia del año anterior.

Y todo esto en familia, con una sonrisa en los labios y sin que falte jamás el cariño.

Juntos podemos hacer que la situación se normalice rápidamente, si aunamos esfuerzos y directrices. Comenzamos nuestra particular “operación retorno”.

Antes de que llegue el gran día

  • Ojead fotos que tengáis de fiestas, compañeros, profesoras y del entorno escolar unos días antes de que comience a asistir al centro. Esto le ayudará a familiarizarse con su próximo entorno y a no sentirse extraño el primer día.
  • Unos días antes, empezad a acostumbrarle a los nuevos horarios del centro: hora de levantarse, de comer, de dormir siesta y de merendar.

Destacar lo bueno que tiene la vuelta al cole

  • Leedle o inventaos cuentos sobre niños y niñas que van a la escuela, hacen amigos y se lo pasan fenomenal, hasta que sus papás o mamás salen del trabajo y les recogen.
  • Planteadle la suerte que tiene de ir al cole con expresiones del tipo ¡Qué suerte que vas a ver a tus amiguitos y vas a divertirte un montón!
  • El día anterior, preparad con vuestro pequeño la mochila y todo el material necesario para el gran día.

Aspectos que debemos cuidar del gran día

  • Haced todo lo posible para que sea un día especial y alegre: un buen desayuno en familia; jugar, cantar y reír mucho juntos de camino al cole.
  • Si es posible, acompañadle el primer día hasta el aula (papá, mamá o, mejor aún, los dos) y despedíos todos juntos.

Refuerzo positivo

  • Mostrad alegría. Si os ve llorar o nota tristeza o nerviosismo, volverá a desconfiar y a sentir que algo anda mal.
  • Ya sabéis que “lo bueno, si breve, dos veces bueno”, así que no alarguéis el momento de la separación. Hagamos que la despedida sea afectuosa, rápida y sin dramatismos.
  • Si sabéis, o intuís, que ha llorado, animadle y centraos en los aspectos positivos de la jornada: a qué ha jugado, cuántos amiguitos y amiguitas ha hecho, qué canción han cantado.

Qué hacer los días posteriores

  • Aprovechad los fines de semana para disfrutar haciendo cosas divertidas; organizad actividades de ocio especiales que faciliten que no se rompa la rutina veraniega de golpe.

El período de adaptación

  • Mantened, desde el principio, un contacto agradable y cercano con su profesora, para saber cómo va en el período de adaptación, si participa en las actividades, si se relaciona con sus compañeros y compañeras.
  • No debemos obsesionarnos con el tema, ya que es un proceso natural por el que pasamos todos. Debemos ser muy flexibles ya que cada niño tiene sus propios ritmos y tiempos.

Crear rutinas es bueno

  • Conviene que la asistencia, durante los primeros días, sea lo más rutinaria posible: mismos horarios, mismos preparativos. Se trata de transmitirle seguridad hasta superar de nuevo el tiempo de adaptación.
  • Aseguraos de que duerma bien: un niño con sueño tiene más problemas de comportamiento y mayores dificultades de adaptación.

El factor tiempo

  • Levantadle con tiempo suficiente. Ir con el tiempo justo por la mañana suele desembocar en no desayunar o hacerlo mal, en nervios, en llegar medio dormidos al cole.
  • Dedicadle todo el tiempo que podáis después del cole y preparad juntos cada tarde la vuelta al día siguiente: repasad lo que ha hecho con su seño durante el día, preparad la mochila.
  • Mostrad interés por sus avances. Podemos preguntarle, y ayudar a responder, cómo le fue el día. Lo ideal es hacerlo en momentos tranquilos -a la hora del baño, por ejemplo- y sin forzar la situación.

¿Preparados para empezar el cole con buen pie? ¡Pues allá vamos!
¡Mucho ánimo!

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